Microbiota y tiroides ¿Qué tienen que ver?

La tiroides es una glándula clave que regula el metabolismo, la energía, la temperatura corporal y hasta el estado de ánimo.
La microbiota intestinal, por su parte, es el conjunto de bacterias que viven en tu intestino y que influyen en la digestión, la absorción de nutrientes y la regulación del sistema inmune.

Lo interesante es que intestino y tiroides están más conectados de lo que pensamos. Una alteración en la microbiota puede repercutir en la función tiroidea, y los problemas de tiroides pueden afectar a tu salud digestiva.

Conexión entre microbiota intestinal y tiroides

¿Cómo influye la microbiota en la tiroides?

Conversión de hormonas tiroideas

La tiroides produce principalmente T4, una hormona “reserva”, que debe convertirse en T3 (la forma activa).
Gran parte de esa conversión se realiza en el hígado y también en el intestino.
Si hay disbiosis (desequilibrio de la microbiota), inflamación intestinal o mala absorción de nutrientes, esa conversión puede verse limitada. El resultado: síntomas de hipotiroidismo (cansancio, digestión lenta, frío) incluso con analíticas aparentemente normales.

Absorción de nutrientes clave

La microbiota ayuda a absorber vitaminas y minerales necesarios para la tiroides, como:

  • Yodo → esencial para fabricar hormonas tiroideas.

  • Selenio y zinc → necesarios para la conversión de T4 a T3 y para proteger la tiroides del daño oxidativo.

  • Hierro y vitamina D → claves para la función tiroidea y el sistema inmune.
    Cuando hay problemas intestinales, es frecuente que falten estos nutrientes, lo que afecta directamente a la glándula.

Regulación del sistema inmune

El 70% de las células inmunitarias se encuentran en el intestino.
Una microbiota desequilibrada puede favorecer procesos autoinmunes como la tiroiditis de Hashimoto, donde el sistema inmune ataca a la propia tiroides.
Mantener un intestino sano es clave para prevenir inflamación y regular la respuesta inmune

¿Cómo influye la tiroides en la microbiota?

La relación también funciona en sentido inverso:

  • En hipotiroidismo, el tránsito intestinal es más lento → aumenta el riesgo de estreñimiento y sobrecrecimiento bacteriano.

  • En hipertiroidismo, la motilidad intestinal se acelera → puede provocar diarrea y malabsorción de nutrientes.

En ambos casos, la microbiota se ve afectada y los síntomas digestivos se vuelven más frecuentes.

Consejos prácticos

  1. Llena tu plato de vegetales variados: aportan fibra para alimentar a las bacterias buenas.

  2. Incluye alimentos prebióticos y fermentados (si los toleras): yogur, kéfir, chucrut, encurtidos.

  3. Asegura proteínas de calidad: pescado, huevo y legumbres

  4. Cuida tus niveles de micronutrientes (yodo, selenio, hierro, zinc, vitamina D), es decir ten una alimentación variada y rica en vegetales y fruta.

  5. Reduce el estrés y mejora el descanso: ambos influyen en la microbiota y la función tiroidea.

  6. Evita ultraprocesados y azúcares en exceso, que dañan la microbiota y aumentan la inflamación.

La microbiota y la tiroides están íntimamente relacionadas. Cuidar tu intestino significa favorecer la conversión de hormonas tiroideas, mejorar la absorción de nutrientes y regular el sistema inmune. Y al mismo tiempo, equilibrar tu tiroides ayuda a que tu digestión y tu microbiota funcionen mejor.

Si tienes problemas digestivos y de tiroides, trabajar ambos a la vez es la clave para mejorar tu bienestar

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